14. Adam
Adam se acomodó en el sofá, tras ponerse el pijama tan rápido como pudo; Sarah aún seguía en el baño, cambiándose para dormir, y él sintió la tensión en sus pantalones con solo pensar en ella.
Nunca hubiera pensado que aquella ayudante de su empresa, que había accedido a embarcarse en aquel viaje con él por pura necesidad económica, podía albergar semejante fuego en su interior. Adam revivió de nuevo el beso que había unido sus bocas y sus almas en el salón, y sintió como la erección incrementa