Capítulo setenta y seis.
Vamos en el auto hacia mi departamento, y para mi mala suerte a Maximiliano no se le ha olvidado la conversación de hace un rato, y por lo visto mucho menos olvida, que mi expresión cambia cuando hablo de algo que me trae malos recuerdos.
- Alexandra, note que tu expresión cambió cuando hablamos de México, acaso dejaste algun corazón roto allá.
Sonrió irónicamente porque deje todo, menos un corazón roto - No, en realidad, es por mi padre, mi nana y mis amigos.
- Hmm... Eso lo dudo, una mujer