Me desperté en la mañana, estaba cansada y cuerpo se sentía pésimo.
Sentí un cálido beso en mi frente, abrí los ojos, era Fernando, me dio los buenos días y una tasa de té.
_ No te levantes, quiero que te quedes en casa descansa! _ dijo Fernando.
_ Estás bien! _ respondí yo.
_ Te llamaré, cada quince minutos, para saber cómo estás? _ dijo Fernando.
_ De acuerdo, estaré bien!_ dije yo.
Estaba mal, sentí fiebre en este momento. No sabía que esto pasaría, mis primas me decían, pero yo nunca h