Maximiliano escuchaba atentamente las palabras de Erick, pero no podía concentrarse del todo, pues no podía sacar de su mente la imagen de Sofia sonriendo amablemente con ese hombre al mismo tiempo que el susodicho dejaba un beso en su mano, algo que ni siquiera el que era su esposo hacia y eso inevitablemente lo lleno de ira pero no solo eso, era un sentimiento aún más profundo era anhelo, por lo que sin pensarlo mucho se dirigió hacia su esposa a la vista de los presentes, quienes sentían que