“Oh, ya sabes cómo me gusta darle cuerda a tu hermana. Nada cambia con ella. Apuesto a que vuelve loco a Salem".
Ella no lo sabía, no estaba cerca para enterarse de que Raven y Salem ya no eran nada.
“Ella es feliz,” miento.
Verónica no responde. Se queda mirando la casa. Cuando miro por encima del hombro, veo a Neah de pie en el umbral. Raven y Eric están de pie a ambos lados de ella.
“¿Es ella?”, Verónica susurra.
“Sí".
Me agarra del brazo. “No es muy guapa, ¿verdad?”.
“Déjala".
“¿Cree