”Concuerdo”.
Ella me sonríe. “¿Oh? ¿Te arrepientes de haberla marcado?”.
“No, me arrepiento de haberte dejado vivir”. Me doy la vuelta y me alejo. “Mantente lejos, Verónica”.
“¡No puedes irte así nada más, Dane!”, se queja ella mientras corre a mi lado.
“Puedo hacer lo que me dé la gana, Verónica”.
“¿Por qué estás actuando así? Solías quererme”.
“Solía. Tú misma lo dijiste, eso pasó hace mucho tiempo. Han aparecido otras mujeres desde que estuve contigo y nunca regresé contigo. ¿Por qué pi