”¿Acaso ellos…?”. La idea me enfermaba. “¿La tocaron?”.
“No creo, al menos no de esa manera”, me dice Damien. “Le pregunté con tanto tacto como pude de diferentes formas. Creo que lo más que le hicieron fue verla gatear de un lado a otro como un perro y hacer que bebiera agua de un bol. Le lanzaron comida. La hicieron dormir en el frío. Aunque ella tenía unos cuantos moretones”.
“¿Sus padres?”.
“No había otros lobos ahí. Todos los que Salem mató eran humanos”. Él suspira. “Es probable que est