Punto de vista desconocido
“¿Sí?”, murmuro, dándole vuelta al vino en mi copa antes de tomar un buen trago. Ha sido un largo día y no necesitaba a otro idiota en mi vida.
Se acerca a mí como una oveja descarriada. Tenía el pelo oscuro revuelto y parecía y olía como si no se hubiera duchado en semanas.
“Será mejor que hables ya si vas a invadir mi espacio apestando así”.
“Vengo a pedirte un favor”, pregunta él en voz baja.
“No hago favores”. Lo miro con desdén mientras dejo mi copa vacía sob