Capítulo 33. DESEO
AYRTON
Suelto un golpe en la superficie de mi escritorio.
—Quiero que esté bien protegida. No la quiero sola por nada del mundo, el lunes tengo que ir a New York.—niego maldiciendo entre dientes.
— ¿Cree que puede estar más segura si la lleva con usted?—pregunta David.
—Quiero llevarla, pero ella es muy terca. Puedo cancelar la cita para ver los terrenos, pero sabrá que fui yo y ¿Para qué crear la tercera guerra mundial en casa?
Tomo asiento y me cubro con las palmas de mi mano el rostro. L