Capítulo 30
Perspectiva de Cindy
El Alfa llevaba veinticuatro horas fuera y nadie había sabido nada de él. Toda la gente a la que pregunté parecía menospreciarme o incluso insultarme. Estaba confundida, sumida en la oscuridad. La única persona que se preocupaba de verdad por mí no aparecía por ninguna parte.
Lloré y recé para que no le pasara nada. Dormía en su cama y a menudo me impregnaba de su aroma. Eso me hacía sentir su presencia.
Al cumplirse dos días sin noticias suyas, tuve que visitar