Ribeye contundente.
POV Diddier
Habían pasado nueve minutos.
No estaba contándolos.
Claramente.
Solo sabía exactamente cuánto tiempo llevaba mi secretaria en el baño porque mi cerebro había decidido convertirse en una versión profundamente inútil de sí mismo.
Tomé otro trago de whisky.
Tampoco ayudó.
Desde mi mesa podía ver parcialmente el pasillo. No la puerta completa. Solo el corredor iluminado por esa luz tenue y elegante del restaurante, donde los camareros se movían con precisión silenciosa y la gente hablab