11. Trato de favor
Me fui acercando al despacho del señor De Luca y mi ansiedad fue subiendo con cada paso que daba a enfrentarme a ese poderoso hombre.
Respiré hondo.
Haciendo un acopio de fuerzas y llamé a la puerta sintiendo su abrasadora mirada vigilando cada movimiento que hacía.
“Entre” dijo el señor de Luca con voz grave.
Entré por la puerta y ahí estaba, recostado sobre su butaca negra con los brazos cruzados.
“Siéntese” me ordenó.
“Señorita Alec, supongo que ya sabrá quién soy, me presento f