18. La nueva presa
GABRIEL
Perfecto.
Todo estaba ocurriendo según lo planeado.
Mandé que llamaran a la señorita Alec por el error que había cometido en la defensa digital de un cliente muy importante y que le dijeran que se presentara en la oficina inmediatamente.
Llegó deprisa, con cara de asustada, y se asustó aún más cuando me vio allí, esperando junta a su puerta.
Tenía el pelo un poco alborotado, la camisa sin cerrar del todo, con el principio de su pecho entreviéndose y estaba un poco roja por la