—¿Estás lista, cariño?
Esa era una pregunta fácil de responder. Nerea estaba dispuesta a hacer lo que fuera necesario para proteger a Alba, a dar su vida por ella de ser necesario.
—Sí —respondió a la par que asentía con la cabeza.
Su papá le dio una sonrisa de lado.
—Si es así, vamos. —su papá tomó la manija para abrir la puerta del auto.
—Papá —lo detuvo y él se giró hacia ella—. Gracias por acompañarme.
—Me alegra que me lo pidieras. Así podré asegurarme de que todo salga bien.
—Sabes que pu