CAPÍTULO DIECIOCHO

Los días previos a la visita a la prisión transcurrieron con una lentitud agonizante. Emma se encontraba constantemente nerviosa, quejándose por nimiedades, incapaz de concentrarse.

"Mamá, ¿por qué estás triste?", preguntó Rose el jueves por la noche, subiéndose al regazo de Emma.

"No estoy triste, cariño. Solo pienso en cosas de adultos."

"¿Es por el hombre malo?", preguntó Rose con una mirada demasiado perspicaz para una niña de cinco años.

A Emma se le encogió el corazón. Ella y Ryan habían
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