17. La cura
Jordan
Ignoré el comentario de Celine y me dirigí a la entrada de la casa, girando la llave en la cerradura. La puerta se abrió, revelando un interior que había permanecido cerrado durante años.
"Les pedí que dejaran todo organizado para ti. Hay comida en los armarios, sábanas limpias en las camas". Mis ojos recorrieron el espacio, absorbiendo la atmósfera que flotaba en aquel lugar que, para el antiguo alfa, representaba algo más que paredes.
Mi padre, con sus ojos sabios, siempre había dicho