Helena siguió por detrás a su ex jefe, pensando por dentro en qué estaba pensando para aceptar todo lo que le decía el hombre.
Pero es que su voz tan grave y segura, y esos ojos negros tan profundos la hacían titubear como nadie.
La pelirroja entró a la cocina, era tan grande como su ex departamento, donde había vivido toda su vida.
Era tan hermosa como de ensueño, los muebles blancos, una isla en el medio y miles de aparatos último modelo que la joven siempre había soñado tener pero que sabía