Sebastián pensó, por lo menos en un momento de debilidad, que, si pasaba todo un mes, despertando todos los días con la rubia al lado suyo y teniendo sexo con ella hasta tres veces por día podría acostumbrarse a eso, a esa nueva vida de casado.
Pero no, se sintió ingenuo por creer eso, cada día que despertaba la mujer se volvía más irritante. El CEO comenzó a enumerar todas las cosas que le molestaba de ella y que repetía día a día como en una rutina que estaba volviendo loco al joven heredero