Alan acarició la pantalla de su celular, en él había una publicación de Instagram de “Katlyn Aller”, porque sí, la rubia se había cambiado su nombre de usuario, agregando el apellido de su prometido.
“Ansiosa de que ya sea sábado y poder convertirme en la señora de Sebastián Aller, ¡TE AMO MI AMOR!”
En la foto estaba la que para el menor de los herederos era la mujer más hermosa del planeta, sonriendo a la cámara, con su amplia sonrisa de dientes como perlas y sus labios carnosos pintados con