Punto de vista de Ryder
No podía explicar la razón por la que entré a la cocina, por la que hice esa pregunta, por la que besé su cuello. Sabía que ella se sentía incómoda, yo también lo sentía, así que tuve que dejarla ir. Por mi bien y sobre todo por el de ella.
Regresé a mi estudio por esa noche, caminando de un lado a otro.
“Tienes que mantenerte bajo control,” grité golpeando la pared. No quería hacerle daño. Por mucho que la amara, no podía estar con ella aunque quisiera. Decidí verter mi