Todavía estaba bastante molesta cuando llegué a mi nueva casa. Me iba a llevar algún tiempo acostumbrarme a llamarla mi hogar.
Estacioné el camión y salí solo para sorprenderme. Rowan estaba sentado fuera de mi casa. Me acerqué a él con una mirada fulminante.
“Si viniste a regañarme por lo de Emma, puedes volver a tu coche e irte”, le dije mientras señalaba su elegante Ashton Martin negro.
Lo juro, si estaba aquí para causarme problemas, le iba a patear el culo hasta el espacio y de vuelta