Lo abrí, antes de voltearme hacia ellos. Seis manos eran mejor que cuatro. Además, algunas de las piezas parecían pesadas. Sería más fácil que las llevaran los dos en vez de Ethan y yo solos.
“¿Quieren dejar de mirarse y venir a ayudarme?”, pregunté cuando ninguno se movió.
Rowan gruñó y caminó hacia mí. Ethan lo siguió.
“¿Qué van a llevar primero?”, murmuré cuando ninguno de ellos se movió para hacer algo.
Empezaban a ponerme nerviosa. Estaba segura de que ninguno se iría si se lo pedía