Gabriel se queda paralizado, como si el tiempo se hubiera detenido. Su mano se tensa y aprieta la mía con una fuerza, casi causándome dolor. Levanto la vista y noto que sus ojos están muy abiertos, sus facciones teñidas de sorpresa.
Miro por encima de su hombro y veo a una mujer pelirroja, con lágrimas en los ojos, mirándolo emocionada. No entiendo su reacción ni la de Gabriel.
Poco a poco, Gabriel empieza a moverse, aunque sus gestos son torpes, casi mecánicos. Se gira hacia ella como si fuer