Harper.
"Sinceramente, no entiendo por qué querías que viniéramos", gruño mientras me froto las manos, intentando generar algo de calor.
"¿Acaso está mal que quiera dar un paseo con mi esposa por el parque?", me pregunta Gabriel con tono divertido. Mi mal humor no disminuye para nada el brillo en sus ojos, al contrario, parece divertirle.
"¿En horas de trabajo?", replico con escepticismo, mientras observo el parque desierto a nuestro alrededor. Con este frío, éramos de los pocos que habíamos