Gabe
Me despierto con un gemido y mi pene está duro como una roca. Mierda, cuando decidí firmar un contrato de matrimonio con Harper, no pensé lo difícil que sería. No tomé en cuenta con cómo me afectaría.
Tenía las bolas muy hinchadas y mi pene gritaba por lo dolorosamente duro que estaba.
Me levanto de la cama y camino la pequeña distancia hasta el baño, con mi pene señalando el camino. Aún no sé cómo diablos esto es posible. Quiero decir, no soy un maldito adolescente que no puede controla