UN TRATO.
UN TRATO.
Cuando Luna cruzó el umbral del estudio, una habitación adornada con pieles y madera tallada que exudaba la esencia de la manada Lobos Salvajes, sintió un escalofrío recorrer su espina dorsal. La proximidad con Zade avivaba un fuego interno que había intentado sofocar con la distancia y el tiempo. Su loba interior gruñía con un deseo primitivo, reconociendo en él un compañero destinado, pero Luna estaba decidida a no ceder ante los impulsos primarios.
Zade cerró la puerta detrás de e