UN PASADO EN MANOS ENEMIGAS.
UN PASADO EN MANOS ENEMIGAS.
Al día siguiente Erika jugaba con Sam en la habitación del pequeño, después del incidente con la Lumenia, prefirió aislarse de todos, no era ajena a los murmullos de la manada.
Un golpe en la puerta la saco de sus pensamientos.
―Adelante.
Malakay asomo la cabeza y le dio una gran sonrisa.
― ¿Qué haces aquí? Pensé que irías a las guarderías.
―No voy a ir. ―dijo Erika dando pequeños arrullos al cachorro lobo. ―estuve pensando y es mejor que me mantenga a raya, vi