UN NUEVO AMANECER.
UN NUEVO AMANECER.
―Aún no te he mostrado cuánto lamento mis errores… aún no te he mostrado cuánto te amo.
Las lágrimas continuaron cayendo, perlas de dolor sobre la piel pálida de Serafina.
Y entonces, en medio del dolor, ocurrió un milagro. El cuerpo de Serafina comenzó a irradiar un suave resplandor. La fusión de su espíritu humano y su loba interior estaba completándose también en el plano físico. Un calor se extendió desde su corazón hacia cada extremidad, y el color empezó a volver a su