MUDARSE A SU HABITACIÓN.
MUDARSE A SU HABITACIÓN.
Sus labios se aplastaron sobre los de ella, con el ferviente deseo de marcarla y poseerla, era como si temiera que pudiera escapar. Serafina podría alejarlo y exigirle que nunca más la toque. O podría haberle dado una patada en las pelotas y escapar. Ella podría haber hecho cualquiera de esas dos cosas. Pero no lo hizo, por una simple razón… Ella quería esto. Ella lo deseaba.
Un gemido bajo y agudo pasó de su boca a la de él y él lo devolvió, una espesa maldición llenó