ESPERANDO A SU PRESA.
ESPERANDO A SU PRESA.
La risa de Luna aún vibraba en el aire, una melodía contagiosa que llenaba la habitación con su espíritu libre e indomable. Zade, sin embargo, se mantenía firme, casi una estatua de frustración y orgullo herido, con los brazos cruzados sobre su pecho y sus labios fruncidos en una mueca que no podía ocultar su malestar.
―¿Te parece gracioso, Luna? ―preguntó, su voz, un intento fallido de ser severo.
Luna hizo una pausa, su risa, disminuyendo a una serie de pequeñas y enca