ECOS DEL PASADO.
ECOS DEL PASADO.
Zade se paró frente a la tumba de su padre, una figura solitaria contra el cielo crepuscular. La manada ‘Lobos Salvajes’ lo rodeaba en un silencio expectante, sus ojos fijos en la silueta de quien ahora era su líder. En la quietud del bosque, la tensión del nuevo Alfa era casi palpable, su cuerpo como un arco tenso a punto de liberar una flecha.
Con la mirada fija en la fría lápida, Zade dejó que las emociones que había contenido se derramaran en sus palabras, su voz, un gruñi