MI PADRE HA MUERTO.
MI PADRE HA MUERTO.
Zade se recostó en la silla, y el silencio de la habitación lo envolvió como un manto. Cerró los ojos y recordó aquella noche las memorias fluyeron como un río de deseo.
«Cuando se encontraron, el mundo alrededor se desvaneció. Sus manos se buscaron con urgencia, entrelazándose en un baile de pasión y necesidad. La besó, primero con suavidad, degustando el néctar dulce de sus labios, luego con una intensidad que borraba toda racionalidad. Luna respondió con igual fervor, su