DESAFÍO A ERIKA.
DESAFÍO A ERIKA.
Malakay no dejaba de besar a Erika, sus labios se movían con urgencia y pasión. Los lobos sentían la tensión del momento, sus instintos resonando con la necesidad de la unión de sus líderes. Erika gimió, fue un sonido bajo y lleno de tormento emocional. Se estaba dejando llevar por la marea de sentimientos que la abrumaban.
―No te niegues a mí, ―susurró Malakay, mientras lamia la curva de su cuello.
―Yo… yo… ―balbuceó Erika, perdiendo su lucha contra la excitación que Malakay