ASEDIO Y MUERTE.
ASEDIO Y MUERTE.
―Lárgate. ―dijo con un profundo desdén ―Puede que este sea tu castillo y que me tengas prisionera en contra de mi voluntad. Pero al menos aquí yo decido quién entra y quién no. Así que vete, ver tu cara me enferma.
Sus palabras fueron una puñalada directa a su pecho. Sin embargo, Lorenzo se mantuvo en calma, no era momento para debilidades, su único objetivo era proteger a Serafina.
―Levántate, tenemos que irnos.
―¿Irme? ¿A dónde? ―ella se cruzó de brazos y dijo con aspereza