ALMAS GEMELAS.
ALMAS GEMELAS.
Zade guardó silencio un instante y luego miró a Lorenzo.
―¿Podrías dejarnos solos?
―Sí, claro.
El Alfa se fue de inmediato, y el lobo de la manada Snow hizo lo mismo sin que se lo pidieran. Una vez que Luna y Zade estuvieron solos, él abrió la gaveta y sacó el diario de su padre y las cartas.
―Esto era de mi padre ―dijo ―las cartas fueron escritas por mi madre. En ellas… ―el lobo respiró hondo para calmarse ―en ellas mi madre habla de un lobo de cabello plateado, con un lunar