No sé quién era el extraño, pero definitivamente quería hablar con el.
— Bien chicas, es hora de pasar a la cita. — Nos guiaron para poder sentarnos.
— ¿Por qué decidiste besarme en la frente?
— Estabas temblando. — Su voz me pareció familiar.
- ¿Emmett?
— Si. Soy yo.
— ¿Qué haces aquí?
— Lo mismo que tú. Con la diferencia de que ya sabía quién sería mi cita.
— Estás haciendo trampa.
— En la guerra y en el amor todo se vale. — Me quite esa estúpida venda. El estaba muy sonri