... Por fortuna tengo la certeza de que Emmett se pondrá muy contento.
— ¿Adam que haces aquí? — Pensé que estaba en
Inglaterra.
— Traje noticias.
— ¿Era tan importante?
- Lo era. Pero es mejor que lo hables con Emmett.
Su expresión seria me preocupo. Entre al despacho.
- Hola amor.
— Hola fénix. — Sus labios dejaron unos ricos besos sobre los míos. — ¿Cómo te fue?
— Muy bien. Pero quería pedirte un favor.
— Lo que quieras.
— Saca a mi papá de la cárcel.
— Ya tengo abogados en eso.
— ¿De verdad?
— Por supuesto, odio que visites la cárcel. Los abogados me dijeron que podrá salir bajo fianza, en dos días, tu padre será un hombre libre. — Lo abrace llena de emoción.
- Gracias, gracias, gracias. Siempre estás un paso delante de mi. Eres lo mejor de mi vida. Te amo. — Me lance sobre sus labios. — Te daré un regalo está noche.
— ¿No puedes dármelo ahora? — Sus besos feroces me hicieron entender lo que quería.
— Eso no sería un regalo, lo de la noche te va