Es un desgraciado

Lidia.

Tenía que ser mentira. Todo lo que ella dijo tenía que ser una maldita mentira. Sus padres la mandaron, alguna ex la mando, ésto no puede ser verdad.

Joseph no pudo fingir sus sentimientos.

— Estás mintiendo. — Contuve mis lágrimas, su dolor parecía demasiado real. Me estaba afectando. Era como verme a mi hace cuatro años, el dolor en mis ojos fue evidente hasta que decidí convertirlo en fortaleza, ensaye una mirada dura, una qué tuve hasta que nació en mi el amor por Joseph.

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