Capítulo 91: La eterna felicidad. (Epílogo)
Tres años después…
—¡Eliezer, Carlisle!, ¡Bajen a desayunar! —
Caleb dejaba un beso en los labios de su amada esposa que mostraba una hermosa pancita de embarazo.
—Vaya, hoy superaste el récord anterior, es la quinta vez que los llamas para que bajen por su desayuno, me pregunto si mañana superaras el récord de hoy — dijo entre risas el rubio que se acomodaba la corbata.
Elianna frunció el entrecejo.
—No sabía que llevabas cuentas de esto, quizás, la próxima vez deberías ser tu quien los llame,