Pasaron unas semanas y ni Gareth ni Laura se presentaron ante mí. No ha pasado mucho desde entonces, pero Clark sigue convirtiéndose en el marido que sueño tener. Siempre me satisface, no sólo mi cuerpo, sino que nunca deja de hacerme feliz. Y por eso, cada día me enamoro más de él.
Las criadas han vuelto, así que Clark y yo no podemos volver a quitarnos la ropa en la cocina o en la piscina porque hay otras personas dentro de la casa. Pero Clark no dejaría pasar un día sin hacerme el amor. Nues