—Me puse en contacto.
—Entonces, ¿por qué dices que está desaparecido? —Gabriela frunció el ceño.
Alfredo ya no pudo ocultarlo: —Felipe podría haber sido capturado, pero no te preocupes, Rodrigo ya ha pedido a alguien que lo busque.
Gabriela aún estaba preocupada: —¿No estará en peligro, verdad?
Alfredo no se atrevió a contarle el contenido de la llamada.
Para evitar que ella también se angustiara.
—Tú estás herida, descansa bien. De encontrar a Felipe, nos encargamos Rodrigo y yo.
El rostro de