¡Joan se sintió golpeado con una fuerza fuerte en su corazón y mente!
¿Era necesario herirlo tan profundamente?
Felipe parpadeó y dijo: —¿Por qué no vas también? Después de comer podemos volver a terminar el trabajo.
—¡Lárgate! —Joan no iba a buscar más dolor.
¿Sería él el único sobrante en la mesa?
¿No sería eso extremadamente incómodo?
Felipe sugirió: —Date prisa en encontrar una mujer, así no estarás soltero.
Joan respondió: —¡El señor Lozano tampoco tiene más hermana!
Rodrigo se giró y lo mi