—Shh —Luna le hizo señas para que se callara.
Gabriela miró fijamente a ella, con el ceño fruncido: —¿Qué estás haciendo?
¿Por qué tanta alarma?
Si tenía algo que decir, podía hablar con ella directamente.
¿Por qué le había metido en este lugar tan oculto?
Ella pensé que era un bandido.
—No quiero que nos vean —se rió Luna. —Quiero agradecerte.
Gabriela arregló su ropa y preguntó: —¿Agradecerme por qué?
Luna todavía no podía hablar con claridad: —Sabes lo que estoy agradeciendo.
Gabriela realmen