El asistente se encogió, abrazando su cabeza y encogiendo su cuerpo.
Cuando alguien le dio una patada en el estómago, sintió como si sus entrañas se hubieran desgarrado.
El dolor le hizo sudar frío: —Realmente no sé nada...
El asistente había empeorado las cosas al hablar, ¡y la golpiza se volvió aún más brutal!
Felipe se unió a la golpiza y le propinó una fuerte patada en el pecho.
—¡Ahh! —el asistente gritó desgarradoramente.
Hubo un sonido que parecía un hueso rompiéndose.
Se aferró al pecho,