Al hablar, Rodrigo parecía perdido en sus recuerdos.
Ese día estaba grabado en su memoria, y nunca lo olvidaría, sin importar cuánto tiempo pasase.
Gabriela parecía haber sentido algo.
Miró la caja con una mezcla de sorpresa y expectación.
Con delicadeza, abrió la tapa y se quedó boquiabierta.
¿No era ese el amuleto de jade con la figura de Jesucristo que había perdido?
Lo había llevado desde que tenía un año porque fue un regalo de su abuelo.
Por eso, lo recordaba claramente.
Podía estar segura