Silvia estaba impaciente, "¿Qué quieres?"
Alfredo sonrió, "Aquí, ¿os encargáis de las comidas?"
Silvia respondió fríamente, "No."
Alfredo fue descarado, "No conozco la zona, si hay alguna buena recomendación de restaurante."
Silvia se rió un poco, muy sarcástica, "Para un señor rico como tú, en este pueblecito no tenemos la cocina adecuada."
Alfredo, "..."
"No soy exigente, como de todo." Sonrió.
Silvia preguntó, "¿Mierda también?"
Sin esperar a que Alfredo tuviera una respuesta, señaló hacia el