Dijo fríamente, "Llegas justo a tiempo."
Iris se aferraba al último vestigio de esperanza en su corazón.
Lentamente se acercó, esforzándose por arrancar una sonrisa a Alfredo, "Alfredo, lo que ha dicho Antonio, es todo un insulto, ¿no?"
"Todo lo que dijo era verdad."
Alfredo la interrumpió con frialdad.
"Firma este documento."
Iris inclinó la cabeza.
¡Eran papeles de divorcio!
Su cuerpo tembló mientras miraba incrédula a Alfredo, "¡¿Quieres divorciarte de mí?!"
Mientras hablaba, giró la cabeza p