El lunar que se aferraba a la punta de su nariz, revoloteando y moviéndose cuando respiraba, pareciendo a punto de caerse en cualquier momento.
Rodrigo la miró fijamente.
Muy cerca.
Podía oler el fuerte aroma en ella.
Su ceño se frunció.
"Tu lunar está a punto de caerse." Le recordó.
Gabriela tapó la nariz enseguida.
Parpadeó los ojos con lentillas y pestañas postizas.
Rodrigo la miró, "No me dirás que te pones lunares falsos por belleza, ¿verdad?"
El cerebro de Gabriela trabajaba rápido, "Yo..