Gabriela recuperó la consciencia por el golpe en la puerta, y su mano, congelada en el aire, sólo pudo tocarla.
Se acomodó la cara lo más rápido que pudo.
Felipe se acercó, abrió la puerta y puso mirada de evasión al ver que era Gabriela.
Felipe no estuvo seguro de por qué, presumiblemente la conversación que acababa de tener con Rodrigo era inapropiada para que Gabriela la oyera.
¿Es por eso que tuvo miedo?
Gabriela sonrió, "¿Ya terminaron con sus asuntos, Dalia tiene cena lista para comer si y