"¿Queréis beber un poco vino?" Preguntó Gabriela.
Joan no dijo nada porque le daba igual, podía beber o no.
Felipe dijo, "Tengo cosas que hacer mañana, en caso de que beber demasiado retrase las cosas."
Dijo educadamente que no bebió.
Gabriela no se forzó, sólo preguntaba casualmente.
De repente sonó el móvil de Felipe, que se levantó y fue al salón a contestarlo.
Gabriela le miró.
Felipe era más reflexivo y prudente que Joan.
Quería averiguar quién era ese Rodrigo que se escondía en su corazón,